
En 2013, James DeMonaco demostró que era un tipo de ideas originales y distintas con su película "The Purge: La noche de las bestias", cuya premisa era de lo más llamativa: durante una noche al año, los nuevos padres fundadores americanos permiten y autorizan todo tipo de crímenes para que sus ciudadanos "descarguen" toda la ira que llevan acumulada durante el año, y de esta forma asegurar el equilibrio de la nación... Realmente buena. Pero claro, no todo puede ser perfecto y DeMonaco fracasó a la hora de desarrollar su premisa, es decir, no está bien ejecutada y sus personajes están terriblemente mal definidos; aún con esto, la película fue todo un éxito de taquilla, lo que le garantizó una secuela. La diferencia más importante entre la primera parte y esta secuela es el lugar donde se desarrolla: mientras que en "La noche de las bestias" todo tiene lugar en una casa donde una familia lucha por estar a salvo, en "Anarchy" la trama se desarrolla en las propias calles donde se dan las autenticas batallas campales entre los ciudadanos; por lo tanto, podemos tener una visión más amplia sobre la purga anual (cómo son las vivencias de cada persona según su condición social o cuál es su forma de sobrevivir). También se nos garantizaba un mayor grado de acción respecto a su antecesora, más movimiento. Todo apuntaba a que, "Anarchy" superaría con creces a la anterior entrega, y así fue... Pero sigue sin conseguir correctamente lo que debería.
El mensaje nos queda claro, por lo tanto en este apartado queda aprobada, ya que el tema que aborda
 |
| Fotograma de "The Purge: Anarchy" |
"Anarchy" es realmente espinoso tanto en el ámbito ético y moral, así como una especie de estudio sobre la condición humana en su doble vertiente racional e irracional, pues en resumen la obra tendría como lema "el fin justifica los medios": ese fin sería la estabilidad social y los medios la violencia. Todos nos hemos planteado alguna vez cuál sería la mejor forma de garantizar el bienestar del Estado y sus ciudadanos y, sin duda, esta película nos somete a una reflexión interesante respecto a ese tema: ¿hasta qué punto estaríamos dispuestos a llegar para que las cosas fueran bien?, ¿llegaríamos alguna vez a decir "la violencia es un derecho que nos otorgaron los nuevos padres fundadores"? o, mejor dicho, ¿llegaríamos a ejercer un acto tan repugnante como la violencia de forma indiscriminada, si esta estuviese incluida como decreto en nuestra constitución? Todo esto lo dejaré a su juicio, pero mi punto vista es que cualquier acto que conlleve el uso de la violencia merece ser condenado, pues sin duda alguna el ser humano posee el arma más poderosa y eficaz que hay en el mundo para solucionar los problemas: la palabra. La película también deja claro quienes son los principales afectados de la purga: los pobres, la gente obligada a vivir en la calle (Punto importante de la película, por ello dejo de abordarlo)
Sin embargo, y de nuevo, la película vuelve a fallar en su ejecución: todas las imágenes que se nos muestran carecen del impacto que deberían causar, todo está demasiado calculado y medido. Pero cuidado, que ocurra esto no implica que "falte violencia" pues la hay, y mucha; el fallo se encuentra en la dirección, que desde el primer momento pretende impresionar y crear en el espectador un falsa sensación de impacto. Por lo tanto el principal problema de la película reside en la falta de poderío en sus imágenes (los asesinatos son demasiado artificiales para llegar al nivel de, por ejemplo, "Ciudad de Dios"). Una idea tan comprometida como la que tiene lugar, merece una ejecución que este a la altura de las circunstancias. El guión posee escenas ilógicas cuyo fin, como se pudo leer anteriormente, es el de impactar: la escena de la subasta que, siendo realmente escalofriante, no tiene sentido, ¿para qué necesitan una subasta si luego van a hacer lo que ellos quieran? (Este ejemplo puede ser confuso pero es que no quiero revelar más información de la necesaria)
 |
| Gran trabajo del director de fotografía Jacques Jouffret |
En el ámbito técnico podemos destacar una fotografía notablemente superior a la anterior entrega, pues Jacques Jouffret consigue dar a la ciudad donde se desarrolla, una aspecto apocalíptico y deprimente. El estilo visual es muy parecido a la de su antecesora.
En la interpretación, podemos destacar la participación de Frank Grillo como un padre vengativo, aunque cierto es que cae en algunos clichés tipo "el héroe que lo puede y que lo salva todo", sin embargo posee un espíritu que recuerda al del héroe de Marvel, Frank Castle (El castigador) por su ansia de venganza. La interpretación de Carmen Ejogo es también digna de mención, por transmitir toda la angustia que sufre durante toda la obra.
Conclusión: "Anarchy" posee momentos tensos, aunque demasiado pobres (nada comparable con la palpable e insoportable de tensión de "28 días despues"). El mensaje es bueno que se haga saber, pero la película en sí no vale el precio de la entrada; mejor esperar a que salga para ámbito doméstico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario