martes, 24 de junio de 2014

"Breaking Bad", la culminación del cine televisivo

Tardía es la critica que voy a hacer que, por cuestiones de tiempo, no pude realizar en su día; además, ¿cuántas críticas podemos encontrarnos en la red sobre esta mítica serie? Cientos, miles de críticas. Pero cuando uno se pone a pensar se dice a sí mismo "yo también quiero expresar mi opinión desde el humilde punto de vista de un aficionado al mundo del cine".
Después de este breve párrafo introductorio, vayamos con la crítica y análisis (obviamente excluyendo todo tipo de detalles importantes que puedan importunar a las personas que aun no han visto esta serie y tengan deseo de verla)
Recuerdo que un 9 de marzo de 2012 vi el episodio piloto debido a una serie de factores como: la simple curiosidad que levantó en mi su extraña premisa; por la magnífica puntuación que, por entonces, poseía en Filmaffinity (un 8.3. Actualmente posee un 8,8); y por la participación de Bryan Cranston, actor que todos recordarán por la inmortal serie de televisión "Malcolm", así como su participación en la admirada película de culto de Nicolas Winding Refn "Drive", junto con Ryan Gosling. Y tras ver este primer episodio mi reacción fue inmediata: la confusión. Se mezclan tantos elementos en una duración tan corta que apenas pude digerirlos por completo, y entonces me di cuenta de la situación: esta no iba a ser una serie normal, una serie al uso. Mi afición (por entonces) a las series televisivas era bastante pobre, y, siendo sincero, por la pereza que me causaba tener que esperar a los próximos capítulos o temporadas, decidí dejar apartada la serie durante un tiempo.
Aaron Paul y Bryan Cranston en una imagen propocional de la serie
Cuan grande fue mi sorpresa cuando en los siguientes meses la serie estaba en boca de todo el mundo: todos la comentaban, la recomendaban, y la ponían por las nubes. "Breaking Bad" había experimentado un boom gigante, y no solo por el considerable aumento de espectadores, sino también por la critica especializada, ¿una prueba? En la página Rotten Tomatoes, encargada de recoger el porcentaje de criticas positivas y negativas que recibe cualquier película o serie, recoge que la primera temporada obtuvo una aprobación del 78% mientras que la segunda temporada obtuvo una aprobación del 100%, si señores han leído bien, una aprobación total y unánime. Pero, ¿a qué fue debido este salto tan cuantitativo? ¿Cuál es la causa que explica que la quinta temporada cuadruplicase el número de espectadores respecto a la primera temporada? La respuesta la encontramos en Vince Gilligan, creador de la serie, y su cuadrilla de guionistas. Gilligan es un tipo inteligente, y sabe que codearse con los guionistas adecuados puede darle la formula del éxito. ¿Quiénes son los guionistas adecuados? Los que conocen a los espectadores, los que saben que quieren ver, y conocen la manera de hacer de un producto algo adictivo (como es el caso). A estos guionistas no le van los giros de guión inverosímiles, o tratar a los espectadores como ignorantes; estas personas les gusta, les apasiona estrujarse los sesos, sacar hasta la última idea que circule por sus cabezas, ¿qué el resultado se esas ideas son locuras,o auténticas situaciones imposibles? No les importa, consiguen adaptar esa situación de tal manera que parezca verosímil y creíble, pongo un ejemplo: si los guionistas poseen una pieza cuadrada y tienen a su disposición un hueco circular, ¿cambian de pieza? No, consiguen perfilar esa pieza cuadrada hasta hacerla encajable en este hueco circular manteniendo la masa original del cuadrado, como si fuese plastilina. Esto, señores, es habilidad e ingenio.
Centrándonos en la sinopsis de serie ya podemos suponer la rareza que supondrá en el futuro: Walter White, un apacible profesor de química, pierde su segundo empleo como lava-coches, y descubre que tiene cáncer de pulmón, entonces por necesidades económicas se introduce en el peligroso mundo del tráfico de drogas, para ser exactos, el tráfico de anfetaminas, con ayuda de su antiguo alumno Jesse Pinkman. ¿Llamativo verdad? Pues un aviso para aquellas personas que no tienen paciencia: la serie no es para nada inmediata, se toma su tiempo para poner las bases de lo que próximamente veremos, por ello muchos suelen decir que "la primera temporada es la peor" (un servidor se excluye de ese grupo). Todos debemos comprender que lo que pretende esta serie no es fácil, ni se puede hacer en dos temporadas: la destrucción de todos lo valores y la desvalorización total de la moral de una persona no es fácil de retratar, para nada. No es solo una serie sobre el tráfico de drogas, es una serie sobre las consecuencias "secundarias" (lo pongo entre comillas porque en el asuntos de las drogas todos los implicados sufren las consecuencias de una forma u otra), sobre el desmoronamiento de una sociedad que parece darle igual lo que sucede dentro de ella, y en la que es retratado a la perfección como los hombres con principios también pueden caer.
Es una serie dura, con imágenes contundentes, que en algún momento les obligará a apartar la vista de la pantalla y, aunque no lo crean, contiene bastante violenta (en ciertas ocasiones incluso demasiado gráfica) pues aquí esta violencia es seca, sin segundas, directa, a Vince Gilligan no le da miedo usarla siempre que sea necesario (pues en ningún momento es gratuita), no la esconde ni la camufla. La ley de Murphy en estado puro: si algo puede pasar, pasará (frase que últimamente les resultará familiar). En "Breaking Bad" no quedan cabos sueltos, antes o después todo acto conlleva su consecuencia.
Vince Gilligan dando indicaciones a Bryan Cranston 
La polémica que también ha causado la serie es su (aparente) ausencia de intención moralizante, pues hacía tiempo que no eramos testigos de un uso tan detallado de las drogas (rememorando a "Trainspotting" de Danny Boyle o "Pulp Fiction" de Quentin Tarantino). No se engañen: que el mensaje no se muestre de forma explicita no quiere decir que "Breaking Bad" no intente denunciar el uso de las drogas.
Vamos a centrarnos en los apartados técnicos. Todo, desde la localización hasta las distintas lentes que se utilizan en las distintas tempordas, esta cuidado con un mimo y con detallismo que hace imperceptible cualquier error que posea (que los poseerá). Otro aspecto, sobre todo favorable para químicos especializados en química orgánica, es la precisión científica de todos los compuestos que podemos ver durante toda la serie, cortesía de Donna Nelson, profesora de química en la Universidad de Oklahoma. ¿Qué usted no tiene ni idea de química orgánica? Bienvenido al club. Aunque siendo sinceros, a todos nos gusta cuando las cosas se hacen en total fidelidad con la realidad.
Las interpretaciones... Bueno, si soy sincero este apartado da para un articulo nuevo pues, todos y cada uno de los actores y actrices no solo cumplen con su cometido, sino que dan perfectamente la talla para competir por estatuillas en la famosa gala de los Premios de la Academia (Oscars). El primero de todos no podía ser otro: Bryan Cranston. Que inspirado debía estar este hombre cuando eligió ser Walter White, es sencillamente arrollador, una interpretación para la historia que en futuro será estudiada y analizada por cualquier aspirante a actor o, incluso, por estudiantes de psicología (¿puede ser estudiada por algún estudiante de química? Los servicios de la DEA lo dirán). Cranston será recordado el resto de su vida por encarnar a un personaje tan tierno, frágil, vulnerable y, finalmente, sin piedad, descarnado, violento, depresivo, calculador, y así un largo etcétera.
¿Qué me dicen de Anna Gunn? Una entrega total a su personaje de Skyler, la esposa de Walter, compañera siempre leal, dura, tan amada como odiada. Destaco su labor interpretativa en la quinta temporada, donde Gunn da todo lo que tiene de si misma para alcanzar el límite de su caracterización.
Que grande es Aaron Paul, que entrañable a la vez de descarado resulta su personaje de Pinkman. Con Paul podemos vivir desde momento muy cómicos hasta momentos terriblemente duros, que nos dan el golpe cuando menos esperamos.
El reparto principal: (arriba, de izquierda a derecha) Bryan Cranston,
Aaron Paul, Anna Gunn y Giancarlo Esposito. (Abajo, de izquierda a
derecha) Bob Odenkirk, Dean Norris, Betsy Brandt, y Jonh Banks.
Esa pareja de cuñados... Esos enormes Dean Norris y Betsy Brandt, tan dedicados a la familia como peligrosos e impulsivos fuera de ella. Un consejo: no les pierdan el ojo en las dos últimas temporadas.
El joven RJ Mitte interpreta al hijo de Walter y Skyler, el cual posee un discapacidad mental (tanto en la ficción como en la realidad). Un autentico ejemplo de superación que, no solo brinda un gran interpretación, sino que nos enseña que si queremos hacer algo que nos gusta no existe una limitación a nuestras ilusiones.
Debería hablar del resto de personajes como Bob Odenkirk (Saul Goodman), Giancarlo Esposito (Gus Fring) o Jonathan Banks (Mike) pero seguramente se me escaparía algo importante, así pues solo diré unas palabras de estos tres personajes: los admirarán, cualquiera puede convertirse en su personaje favorito, y les será inevitable no cogerles cariño.
Conclusión: una serie que no hay que perderse, y que hay ver. No hay nada más que decir (en anteriores posts no lo he dicho, pero verlo en VO gana en demasía)

[Nota: estar muy atentos al capítulo 10 de la tercera temporada. Que nadie les diga que no es importante, es mas, que nadie les diga nada]

lunes, 23 de junio de 2014

"Generation Kill", HBO y la verdadera cara de la guerra americana

Allá por 2008, la prestigiosa (y polémica) productora estadounidense HBO, emitió una miniserie compuesta por 7 episodios de una hora de duración aproximadamente, cuyo encargado fue nada menos que David Simon, el creador de la aclamada serie "The Wire. Bajo escucha". Su estreno en España vino de la mano de Canal+, aunque su repercusión fue muy inferior que en Estados Unidos, algo comprensible tratándose de un tema tan espinoso como el que se te tenia entre manos: la guerra de Irak.
Hoy en día este tema ha sido tratado en multitud de películas y documentales, cuya diferencia radica en la forma en la que esta guerra es tratada, es decir, mientras que alguno justifican este terrible suceso otros la condenan y la tachan de ilógica. Entre estas obras podemos señalar películas como la oscarizada "En tierra hostil"; "Regreso al infierno";  la magnifica y perturbadora "En el valle de Elah"; o "The Messenger", cuyo centro de atención son los soldados encargados de informar a familias de la muerte de sus seres queridos en la guerra. Todas ellas ofrecen distintos puntos de vista de un mismo tema, algunas con mayor eficacia que otras, pero por encima de todas ellas se encuentra "Generation Kill", una miniserie que, desde el punto de vista de un reportero de la revista Rolling Stone, sigue los sucesos en lo que se ven envueltos un batallón de marines durante un periodo de 40 días y, ya les digo, que no se necesita más. 
Ante todo cabe señalar un detalle: no es una serie para todos los paladares, eso se lo garantizo. ¿Por qué? Por los siguientes motivos: es cruda, muy cruda, sin aspavientos, sin sutilezas, directa e incomoda; su atmósfera fría y lejana les puede resultar a muchos una desventaja, debido a su incapacidad para poder conectar con sucesos que acontecen; es tan áspera y seca que ni si quiera cuenta con banda sonora, como lo oyen, en ningún momento de la serie van a oír el sonido de instrumentos o voces conocidas, los únicos acordes que escucharán serán las grotescas canciones que el batallón de marines entonan mientras circulan en sus vehículos especiales. Bueno... quizá cabría señalar que si hay un momento en el que podrán escuchar instrumentos (una guitarra acústica, para ser más concretos) acompañando a una voz muy reconocible en el momento final de la serie, el cual para un servidor es uno de los mejores cierres que ha tenido el placer de ver, no digo más. 
Fotograma de "Generation Kill"

Pero, ¿cuál es la característica, el motivo que me lleva a decir todo lo que digo acerca de "Generetion Kill"? Su atroz realismo, su insoportable fidelidad con los hechos que tuvieron lugar en una guerra injusta, cuya base de la misma era una falsa afirmación. En todo momento somos testigos de la actitud que cada soldado tiene en lo referente al conflicto, vemos a personas de todo tipo: desde personas perfectamente cualificadas para poder actuar correctamente en situaciones que requieran un alto grado de responsabilidad, hasta incompetentes que fingen ser una mezcla entre Rambo y el coronel Braddock cuyos actos y actitudes frente a civiles inocentes sobrepasa lo repugnante y degradante. Sin embargo existe una posición colectiva que los une: la confusión, el desconocimiento de un objetivo concreto, la auténtica razón por la que están luchando. Y aquí es donde más hincapié hace la obra: en las actuaciones de muchos de los componentes del batallón que parecen ir a ciegas y cuya dedicación es "actuar por actuar" o como uno de estos personajes dice "no he llegado hasta aquí para irme con las manos vacías, mi objetivo es matar y eso es lo que voy a hacer". Como es de esperar, todo ello está retratado con una fuerte actitud critica y, como se dice popularmente, "sin pelos en la lengua", y es que ya lo rezaba su eslogan promocional: "Llega la nueva cara de la guerra americana".
Dentro del apartado técnico expreso lo impresionado que me ha resultado, además del considerable nivel que se alcanza en ciertos momentos, y lo bien rodadas que están las escenas donde la guerra toma el protagonismo absoluto y sus posteriores consecuencias. Algo curioso y destacable es el poco énfasis que se le dan a las batallas, es decir, no se recrean en ellas, así como la total ausencia de esos momentos que caracterizan a las películas bélicas donde veríamos bombas llover del cielo, soldados maldiciendo a esos condenados terroristas, clamando a sus madres y a su patria... No, aquí no hay nada de eso, las escenas de guerra están hechas lo más crudas posibles dentro de un realismo que les será inevitable no sentir escalofríos.
Billy Lush en "Generation Kill"
Destacar la excelente labor interpretativa de todos los actores es algo incuestionable por la total credibilidad que otorgan a sus personajes, pero por encima de todos hay particularmente tres que sobresalen por encima del resto, hablo de Alexander Skarsgård cuya interpretación como "el hombre de hielo" puede dejar asombrado por lo extremadamente seca que resulta en todo momento, y por su frío y calculador modo de actuar, todo ello pensado para no aprobar y juzgar sus decisiones. James Ransone y su papel de perturbado sexual deja perplejo por lo incomodo que resulta en todo momento, estoy seguro que les será inevitable no sentir lastima por el, ya que irán descubriendo lo vacío y desolador que resulta su personaje. 
Pero para un servidor el mejor es Billy Lush... Escalofriante es quedarse corto, encaja a la perfección en el papel de soldado psicópata protagonista de varias situaciones truculentas. 
Conclusión: si usted se ve capaz de soportar todo lo dicho, sin duda se encontrará ante un producto reflexivo que le invitará a pensar en esos "daños colaterales" que la guerra de Irak dejó tras de sí.

viernes, 13 de junio de 2014

"X-Men: Días del futuro pasado", Singer y Marvel: una combinación que sigue triunfando

Seré sincero: no empecé siendo muy fan de esta franquicia. Como muchos otros cuando eran pequeños veía la serie de dibujos de X-Men que, durante una larga etapa (la buena, porque ahora todo resulta pobre y vulgar) emitió Disney Channel y, si, me gustaba bastante. Cuando se anunció la realización de una película a imagen real pues imagínense ¿cómo reacciona un crío de 9 años ante tal noticia? Pues la de querer ir a verla al cine inmediatamente pero por desgracia no surgió el momento de ir y tuve que esperarme a verla en televisión. Admito que no me enteré de la mayoría de la trama, me parecía demasiado "extraña" y "liosa" en comparación a los dibujos animados, y por ello pensé en dejar las posteriores películas a la deriva. Pero tras pasar unos años y volver a visionar (y reconciliarme, ya de paso) la primera, alucinar con la segunda, extrañarme con la tercera, dejarme un poco descolocado con los dos spin-off de Lobezno (la secuela "Lobezno Inmortal" muy superior a la primera entrega), volverme a maravillarme con la precuela "Primera Generación" (esta entrega fue vista con un mayor conocimiento del mundo del cine, y siendo consciente del pedazo de reparto que la respaldaba), y aficionarme al universo Marvel, creía que por fin había hecho las paces con los mutantes de X-Men. Tras esta breve introducción que creía conveniente hacer, me pongo con la crítica.
El enorme éxito que generó la fantástica "Primera Generacíón" consolidó la idea de la realización de su secuela, donde ya no dirigiría Matthew Vaughn, (cuya labor en en la primera entrega fue gigantesca) sino un viejo conocido: el director de las dos primeras entregas de X-Men, Bryan Singer, que llegaba tras una mala racha que le ha durado desde 2006. Suele decirse que "como en casa no se está en ningún sitio", y en ello debió pensar Singer cuando aceptó el cargo de dirigir "X-Men: Días del futuro pasado" pues hasta la fecha sus dos películas, dentro de la franquicia no solo son consideradas las mejores de la misma, su fama va mucho mas allá: son consideradas de las mejores películas de superheroes de todos los tiempos (con permiso del señor Nolan).
Bryan Singer en el set de rodaje
Pocos suponían lo esperado que sería su estreno, y quizá tenga algo ver el reparto que, atentos al dato, junta a los actores originales de las primeras entregas, con los actores de la nueva, por eso encontramos nombres como:Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult, Michael Fassbender, Hugh Jackman, James McAvoy, Halle Berry, Ian McKellen, Patrick Stewart, Shawn Ashmore, o Ellen Page. A este impresionante reparto se une gente como Evan Peters, Peter Dinklage o Omar Sy. Singer, en base al proyecto y para poder hacer compatible las dos lineas temporales del pasado y del futuro decide utilizar el único medio que se lo permitía: los viajes en tiempo, algo que puede sonar tópico sino se hubiese empleado de una forma tan sabia como es el caso. La trama avanza sin dar trompicones, de forma clara con tal que el espectador no se pierda absolutamente nada de los acontecimientos que suceden, labor que le debemos a Simon Kinberg, guionista de la anterior entrega que se las ingenia para crear un libreto inteligente y lleno de humor. 
Hablando del apartado técnico entramos en palabras mayores. Todos, a estas alturas, conocemos ya la brillantez técnica de la productora Marvel Entertainment (corramos un tupido velo y evitemos hablar de "Man-Thing" ya que como bien es sabido, todos cometemos errores) que desde hace algún tiempo nos lleva entregando películas más que dignas y merecedoras de algún reconocimiento mayor que el de "película entretenida sin mas"
Quiero hacer un inciso en una escena que, sin desvelar detalles importantes, es una de las mejores escenas que he visto en lo que llevo de año y les aseguro que no les será difícil reconocerla, pero les daré unas pistas: el principal eje de esa escena está relacionado con Mercurio (Quicksilver) y ocurre en una cocina situada en un lugar un tanto especial. Solo ese momento vale el precio de la entrada. 
Se podría estar hablando un rato muy largo de las interpretaciones que nos ofrecen, pero como tampoco me quiero alargar demasiado iré al grano. Jackman da su mejor interpretación dentro de su personaje como Lobezno y da al publico lo que espera: un personaje carismático, descarado, y muy bestia. Si en la anterior entrega fue Michael Fassbender el que se imponía interpretativamente sobre James McAvoy, aquí sucede lo contrarío. En McAvoy encontramos a un Charles Xavier depresivo, agotado de oír todas esas voces que le atormentan y cansado de ser El Profesor que una vez fue y que deberá volver a ser. Pero tampoco podemos despretigiar la labor de Fassbender, ese Magneto que siempre consigue que sintamos esos sentimientos tan contradictorios que va desde el afecto hasta el odio. A Jennifer Lawrence parece que el papel de Mística le venia como anillo al dedo, y su mayor relevancia que posee en la trama no hace más que confirmar la importancia que poco a poco Lawrence se va ganando en el terreno cinematográfico. Los originales Charles Xavier y  Erik Lehnsherr, es decir, Patrick Stewart y Ian McKellen, a pesar de sus breves apariciones (aunque de gran importancia) siempre es un placer ver a estos dos grandes actores en pantalla. No conseguía encajar que Peter Dinklage fuese el villano de la película, pero una vez te acostumbras nos damos cuenta que lo clava, como el gran actor que es. Finalmente merece una especial mención Evan Peters, además de protagonizar la mejor escena de la película, da la sorpresa con una interpretación llena de humor.
En conclusión, dentro del universo cinematográfico de los superheroes no me da miedo afirmar que es una absoluta obra maestra, y que la espera ha valido totalmente la pena


[Nota: no se vayan tras finalizar la película pues, como viene siendo costumbre en las películas Marvel, hay escena post-creditos] 

"Godzilla", un reboot con ganas de ambición

Gareth Edwards es uno de esos directores que, con poco presupuesto y una buena idea puede sacarse una buena película (véase "Monsters", su ópera prima). Y entonces los ejecutivos de Warner Bros. Pictures y Legendary Pictures debieron pensar "¿y si pusiéramos en manos de este hombre un proyecto que ha estado durante mucho tiempo gestándose y pudiera disponer de un gran presupuesto?" pues bien aquí está la respuesta: en "Godzilla".
En su día, cuando se anunció una nueva versión de este clásico japonés de 1954, muchos esperábamos algo como aquella "joyita" que nos entregó Roland Emmerich en 1998: brillantes efectos especiales, diálogos risibles, y un guión que hacía aguas (calificativo que me viene como anillo al dedo tratándose de un monstruo que emergió de los mares). Poco a poco nos van dando pistas de la forma que tendrá el nuevo proyecto de "Godzilla", salen a la luz unos enigmáticos trailers que parecían prometer algo totalmente distinto a la anteriores entregas. Las expectativas aumentaban y la espera se iba diluyendo a cuentagotas. Por fin llega el día del estreno. Todos sabíamos que la propuesta era arriesgada y que Edwards podía hundirse con su criatura o volar por encima de ella. Las primeras reacciones lo confirmaron: la crítica especializada acabó por polarizarse, ya que, mientras unos la alaban por su sentido de la espectacularidad, otros la criticaban por su falta de drama humano (aparte queda los que decían que el monstruo estaba "demasiado gordo").
Realmente tras su visionado puedo decir que en todo momento se puede sentir y degustar un curioso aroma a cine épico: esas escenas de ciudades destruidas y totalmente asoladas, sus impresionantes efectos especiales (sencillamente geniales y de un realismo atronador). Su el ambiente destructivo, en general, es lo mejor de toda la película . Pero por otro lado este ese drama humano, esas circunstancias que les toca vivir a las víctimas de tal terrorífico suceso, ese drama humano SI está presente pero no con la gran intensidad que parecía sugerir. Vamos a analizarlo, tras un misterioso prólogo y la presentación de los personajes empiezan las alarmas: monstruos y destrucción a mansalva. Vemos lo que les ocurre a los personajes, lo que sufren, pero no nos involucramos, no tenemos ese nudo en el estomago que tuvimos cuando la gigantesca ola procedente del océano Índico nos golpeó y nos dejó sin habla en la reciente "Lo imposible". Se que las comparaciones son odiosas y que sus tramas se parecen en el blanco de las páginas de los guiones, pero hubo quien se esperaba un nivel emocional similar (que conste que un servidor no se incluye). Sin embargo no estamos hablando de una película de catástrofes naturales, sino de una en la que aparece un lagarto gigante con ganas de destrucción y como es obvio en lo único en lo que pensamos es por dónde y cuando va salir Godzilla.
 Gareth Edwards dando indicaciones Aaron Taylor-Johnson
Esto último puede resultar familiar, pues la versión de 1998 también se le daba el protagonismo a la bestia (de hay la elección que hizo aquella de un plantel de actores "desconocidos" para el gran público), pero en la versión de 2014 no ocurre esto: Godzilla aparece en momentos puntuales de la película (sobre todo al final). La diferencia entre ambas versiones es que en la actual, el protagonismo a Godzilla se lo damos nosotros: desde el primer momento nos preguntamos inevitablemente "¿dónde está?". Edwards no a querido pecar del error de Emmerich, aquí son los actores los que deben llevar el peso de la trama (sobre todo Aaron Taylor-Johnson) y no al revés. Al final ese drama humano queda un poco apartado (que no desaparecido) para dar lugar al espectáculo de pirotecnia y efectos digitales. Hago hincapié en esto porque la mayoría de las críticas negativas, hasta el momento, se han enfocado en este tema: la pequeña ausencia de humanidad. 
Otra curiosidad es la perspectiva que han querido darle a Godzilla, es decir, la variación de los motivos que le mueven a obrar, pues sus apariciones han tenido un foco particular, que es lo que le lleva a destruir (me abstengo de revelar partes importantes del argumento).
Algo que personalmente no me agradó fue la banda sonora que en ocasiones me soñaba a música de telefilm, y es que no consigo entender como tratándose de un maestro como Alexandre Desplat (Argo, El árbol de la vida o Zero Dark Thirty) la B.S.O no encuentre el tono de la película.
En lo referente a los aspectos técnicos no hay nada más que hablar, excelentes.
Bryan Cranston y Aaron Taylor-Johnson en un fotograma
de "Godzilla"
Y en cuanto al reparto, es inevitable no destacar de Bryan Cranston intérprete que encarnó a los inmortales Hal Wilkerson y Walter White. Aquí se reserva un papel secundario en el que da vida a un físico nuclear y padre del protagonista. Un interpretación que, sin llegar los límites de su excelente currículum, resulta convincente y peculiar. Pero es Aaron Taylor-Johnson es el protagonista indiscutible de la obra que nos acontece, y aunque no sea su mejor interpretación, consigue protagonizar muy buenos momentos de tensión. Elizabeth Olsen sufre en esta película lo mismo que les ocurre a Ken Watanabe y a Sally Hawkins: sus apariciones son muy reducidas y con poca intensidad (salvo Olsen en cierta escena en la ciudad), pero dentro del cometido específico que tiene cada uno en la película no hay queja alguna. En general diría que "Godzilla" es más una película para el lucimiento técnico que para la interpretación, pero sin caer en "aquellas cosas" de la versión del 98. 
En conclusión, ¿es una película para ver en el cine? Sin duda, son dos horas de puro entrenamiento que no aburre, además posee una propuesta visual muy curiosa y excelente; ¿podría haber sido algo más grande? Con un guión con personajes mejor definidos no le quepa la menor duda, pero como no todo puede ser perfecto, tendremos que apañarnos con lo que hay: una película entretenimiento que sólo cumple la mitad de sus ambiciones. 

domingo, 1 de junio de 2014

"Al filo del mañana" o cómo hacer un gran blockbuster

Hace ya 12 años del estreno de "El caso Bourne" y Doug Liman, tras no haber conseguido mantener ese éxito con películas insuficientes (aunque para nada malas), vuelve con fuerza con "Al filo del mañana", una obra de ciencia-ficción repleta de una acción imparable. Se trata de una adaptación del manga escrito por Hiroshi Sakurazaka conocido como "All you need is kill", cuya trama central gira en torno a un soldado que revive el día de su muerte en el campo de batalla en forma de bucle temporal.
En principio, la película parece una aleación entre la inmortal "Atrapado en el tiempo", "Starship Troopers" y "Matrix Revolution" (esos centinelas tienen un gran parecido con esto seres) además de un blockbuster de manual, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de una obra de ciencia-ficción muy bien elaborada, con una ajustada dirección, unos enorme efectos especiales y con una trama que juega de una forma inteligente con el tiempo, pero sin perderse en su compleja idea, sin engaños ni sobreexplicaciones: la película recuerda las reglas que sigue y trata en todo momento de seguirlas, sin subtramas innecesarias o efectismos baratos. Muy buenos esos toques de humor negrísimo que nos hacen más agradable su visionado.

En el apartado técnico como es de esperar es impecable: la escena de la batalla (o batallas según se vea) es sencillamente espectacular, puede marear un poco con tantos movimiento de cámara pero que en ningún momento pierdes el hilo de lo que ocurre. La dirección artística se ha encargado de dar ese toque futurista que sin aportar nada nuevo, llama la atención por sus trabajados lugares en los que se desarrolla la trama o el diseño de esos espectaculares trajes (que bien pueden recordar a los utilizados en "Matrix Revolution" o en la sobrevalorada "Avatar"). Un especial apartado merece ese ambiente a videojuego que esta presente en todo momento y que, sinceramente, me pareció muy acertado.
Tom Cruise y Emily Blunt en un fotograma de la película  
Entrado en las interpretaciones encontrarnos a un Tom Cruise que mantiene su racha de aparecer en películas de acción/ciencia-ficción, pero con resultados poco favorables. Sin embargo, esta vez acierta de lleno: los matices que otorga a su personaje desde la primera vez que inicia el bucle consiguen que empaticemos con él (desde la más absoluta confusión hasta la desesperación). En definitiva una gran interpretación. Pero sin duda, para un servidor lo mejor de la cinta es Emily Blunt, que desde su primera (y espectacular) aparición consigue meterse al público en el bolsillo con una interpretación dura y con carisma. Brendan Gleeson no tiene mucho tiempo para lucirse pero su presencia siempre es de agradecer, y finalmente tenemos a un Bill Paxton que rememora sus primeros papeles en las cintas de James Cameron, interpretando a un duro soldado y la verdad, no lo hace nada mal.
En resumen; una gran película de entretenimiento que da más de lo que promete cuyos resultados son más que satisfactorios. No se arrepentirá de verla en el cine, pues sabrá que ha invertido el precio de la entrada en 113 minutos de puro entretenimiento.