El enorme éxito que generó la fantástica "Primera Generacíón" consolidó la idea de la realización de su secuela, donde ya no dirigiría Matthew Vaughn, (cuya labor en en la primera entrega fue gigantesca) sino un viejo conocido: el director de las dos primeras entregas de X-Men, Bryan Singer, que llegaba tras una mala racha que le ha durado desde 2006. Suele decirse que "como en casa no se está en ningún sitio", y en ello debió pensar Singer cuando aceptó el cargo de dirigir "X-Men: Días del futuro pasado" pues hasta la fecha sus dos películas, dentro de la franquicia no solo son consideradas las mejores de la misma, su fama va mucho mas allá: son consideradas de las mejores películas de superheroes de todos los tiempos (con permiso del señor Nolan).
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| Bryan Singer en el set de rodaje |
Hablando del apartado técnico entramos en palabras mayores. Todos, a estas alturas, conocemos ya la brillantez técnica de la productora Marvel Entertainment (corramos un tupido velo y evitemos hablar de "Man-Thing" ya que como bien es sabido, todos cometemos errores) que desde hace algún tiempo nos lleva entregando películas más que dignas y merecedoras de algún reconocimiento mayor que el de "película entretenida sin mas".
Quiero hacer un inciso en una escena que, sin desvelar detalles importantes, es una de las mejores escenas que he visto en lo que llevo de año y les aseguro que no les será difícil reconocerla, pero les daré unas pistas: el principal eje de esa escena está relacionado con Mercurio (Quicksilver) y ocurre en una cocina situada en un lugar un tanto especial. Solo ese momento vale el precio de la entrada.
Se podría estar hablando un rato muy largo de las interpretaciones que nos ofrecen, pero como tampoco me quiero alargar demasiado iré al grano. Jackman da su mejor interpretación dentro de
su personaje como Lobezno y da al publico lo que espera: un
personaje carismático, descarado, y muy bestia. Si en la anterior entrega fue Michael Fassbender
el que se imponía interpretativamente sobre James McAvoy, aquí sucede
lo contrarío. En McAvoy encontramos a un Charles
Xavier depresivo, agotado de oír todas esas voces que le
atormentan y cansado de ser El Profesor que una vez fue y que deberá volver a
ser. Pero tampoco podemos despretigiar la labor de Fassbender, ese Magneto
que siempre consigue que sintamos esos sentimientos tan contradictorios que
va desde el afecto hasta el odio. A Jennifer Lawrence parece que el papel
de Mística le venia como anillo al dedo, y su mayor relevancia
que posee en la trama no hace más que confirmar la importancia que poco a
poco Lawrence se va ganando en el terreno cinematográfico. Los originales Charles Xavier y Erik
Lehnsherr, es decir, Patrick Stewart y Ian McKellen, a pesar de sus
breves apariciones (aunque de gran importancia) siempre es un placer ver a
estos dos grandes actores en pantalla. No conseguía encajar que Peter
Dinklage fuese el villano de la película, pero una vez te acostumbras nos
damos cuenta que lo clava, como el gran actor que es. Finalmente merece una especial
mención Evan Peters, además de protagonizar la mejor escena de la
película, da la sorpresa con una interpretación llena de humor.
En conclusión,
dentro del universo cinematográfico de los superheroes no me da miedo
afirmar que es una absoluta obra maestra, y que la espera ha valido
totalmente la pena[Nota: no se vayan tras finalizar la película pues, como viene siendo costumbre en las películas Marvel, hay escena post-creditos]


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