sábado, 8 de noviembre de 2014

"Interstellar", el poema visual de Nolan a la raza humana.

Que larga ha sido la espera... A penas, mediados de septiembre de 2013, salía el teaser trailer de una nueva película de Christopher Nolan de la que poco se sabía, salvo su nombre: "Interstellar". En aquel primer contacto con la nueva película del "ingeniero del nuevo cine" nos dejó intrigados y emocionados: imágenes de los mayores logros del hombre, con la voz en off de Matthew McConaughey narrando nuestra capacidad de superar los limites lo conocido, y, todo ello, acompasado con las estridentes notas musicales de un poderoso Hans Zimmer... La cosa pintaba bien. Poco a poco, fuimos conociendo los detalles de su argumento, aunque muy superficiales: unos astronautas tienen la misión de encontrar un planeta habitable fuera de este universo, mediante un agujero de gusano. Fin. No hay más. Se acabó dar más información; si quieren saber el resto tendrán que acudir a una sala de cine (preferiblemente IMAX) y dejarse embarcar por un viaje único, emocionante, y totalmente innovador. Nolan dijo que esta sería su mejor película, pero se equivocó pues, está película es algo más: es un avance, un paso más allá, la autentica muestra que nos dice que el cine está evolucionando. No pueden ni imaginarse lo emocionado que me encontraba el 6 de noviembre cuando, tras acomodarme en el  asiento del cine, empiezan los primeros acordes de la impresionante BSO de Zimmer... lo que ocurrió después no se podría explicar con palabras.

Podría sentirse la presencia de Kubrick y Tarkovski en aquella sala, y no lo digo por las múltiples referencias que vemos en su obra, sino por la trascendencia que consigue alcanzar en ciertos momentos donde uno llega a preguntarse sobre la veracidad de lo que estamos viendo. Cierto, Hawking y el propio ayudante (y cerebro) del guion, Kip Thorne, un reputado físico teórico, han demostrado que hasta la fecha, no pueden existir los agujeros de gusano o los viajes temporales, ya que todavía no conocemos datos que nos empujen a creer en atajos atreves del espacio-tiempo. Pero esto no implica la imposibilitad de poder conjeturar sobre su existencia, así como la atreverse a decir qué hay más allá del horizonte de sucesos de un agujero negro. Pues si, física y más física, en esto se basa Nolan a la hora de desarrollar su proyecto: en teorias científicas reales. Básicamente y, de forma reducida, la teoría de Throne, en la que se basa la película, sobre los agujeros de gusano es: "un agujero de gusano podría convertirse en una máquina del tiempo, ya que, siguiendo, la teoría de la relatividad de Einstein, el agujero podría actuar como un puente a través del espacio-tiempo, conectando dos puntos distantes con un atajo". Y ya está, el resto del argumento son solo posibilidades, ideas que, a hoy día son imposibles... Pero, puede que para nuestro futuros sucesores quizá no lo sea. Aquí es donde radica el principal punto de interés de la película: en idear una imagen del futuro que se acerque a la realidad. Todas las imágenes y escenas que transcurren en la tierra parecen un tener una curiosa estética western, fruto del desastre en el que está sumido el mundo.
Christopher Nolan durante la filmación de "Interstellar".
Pero vayamos a lo trascendental: la película es para disfrutar, y para reflexionar sobre todos los aspectos fundamentales de nuestra propia especie (nuestras limitaciones, nuestros impulsos, nuestras ganas de ir a más, y de superar las barreras que nos colocamos nosotros mismos). La última media hora es donde el espectador puede... No llegar a coger el mensaje que nos da, o quizá en la totalidad del film. Nolan es un filantropo: siente un cariño especial por la especia humana, por todos y cada uno de los seres que habitan este tesoro llamado "Tierra", pero al que nosotros conocemos como "hogar". Positivo ante todo: siempre van a estar esas personas que nos lleven adelante, cuya ambición esté por encima del interés personal y esté igualada al bien común. La película, en resumen, es un oda al ser humano, un poema de amor hacía nuestra superación personal en tiempos donde una crisis descomunal parece acabar con todo nuestro entusiasmo; tal y como dijo Einstein: "una crisis es lo mejor que le puede pasar al hombre pues, en situaciones extremas, es donde realmente vemos las ganas del hombre por innovar, emprender, y llevar sus aspiraciones a lo mas alto". Seguimos siendo pioneros...
El apartado técnico podría dividirlo por apartados... Más que nada para que puedan observar de forma mas detallada el por qué del sobresaliente de cada uno:
Fotograma de la película. Brillante trabajo de van Hoytema.
- Los efectos especiales, visuales y de sonido son de lo mejor que podemos ver en el cine actual. A los que se les cayó la mandíbula viendo "Gravity" vuélvanla a poner en su sitio, pues el realismo del que somos testigos es, incluso, más insoportable y tenso que en la obra de Cuarón (obviamente sin desprestigiar esta última). Existe cierta escena (para un servidor la mejor parte de la película) donde McConaughey tiene que hacer el acoplamiento de su nave con otra... Bueno, juzguen ustedes mismos. Es de aplauso.
- La banda sonora de Zimmer se eleva por encima de lo habitual: épica, sobrecogedora, envolvente, omnipresente en todo momento. Aquí es donde podemos ver la referencia más clara a "2001: una odisea del espacio": esos acordes acompañados de un órgano recuerdan a la parte final de "Así habló Zaratrusta" de Strauss. Brillante.
- La fotografía es todo un ejemplo de belleza visual. El director de fotografía suizo Hoyte van Hoytema consigue embellecer cada fotograma, en parte gracias a la increíbles localizaciones donde se rodó "Interstellar"
Las interpretaciones es otro punto fuerte de la película, gran pilar central de la emotividad de la que somos testigos. Discúlpenme por la expresión, pero yo sigo flipando con Matthew McConaughey: ese cambio tan radical que da a su carrera, ese giro de 360º que transforma por completo la idea que teníamos de él es, sencillamente, asombrosa. Impresionante y rompedora actuación la que nos vuelve a brindar el actor sureño. Anne Hathaway carga con la otra parte de la película: inspirada, emotiva, a la vez de reflexiva. Justificando una vez más por qué es una digna ganadora del Oscar. Del resto de secundarios, el mas destacable es el rol de Jessica Chastain que, como siempre, consigue sacarle todo el jugo posible a un emotivo personaje que requiere una gran carga dramática, donde tuvo el suficiente tiempo tiempo para lucirse como bien nos tiene acostumbrados. La presencia de veteranos como John Lithgow, Michael Caine, o Ellen Burstyn es, sin duda, un placer al que le estaré eternamente agradecido a Nolan. Quedan más interpretaciones por analizar... Pero son pequeñas sorpresas que, este maestro, tiene preparadas para ustedes.
El trío protagonista (de izquierda a derecha): Jessica Chastain,
Anne Hathaway, y, el maestro de orquesta, Matthew McConaughey.
Conclusión: una avance cinematográfico sin precedentes, que nos invita a reflexionar sobre la grandeza del ser humano y su relación con un infinito mar oscuro, al que llamamos "espacio". Señor Christopher Nolan, me quito el sombrero, hasta el momento ha cumplido en todas sus películas, y a abrieto un nuevo apartado en la historia del cine. El futuro del "nuevo cine" puede estar tranquilo teniendo a gente como el señor Nolan.



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