Parece casualidad la forma en la que esta serie llegó a mi, ya que yo me encontraba charlando con un querido amigo mio acerca de lo que nos deparará la cuarta temporada de nuestra adorada antología "American Horror Story", titulada "Freak Show". De esta forma, mi buen amigo me habló de otra serie que trataba el tema de los circos ambulantes y otros misterios que en sus entrañas habitaba, una serie de la que yo había oído muy poco/nada y, sin embargo, se encontraba entre una de las series de culto mas afamadas de la historia: "Carnivàle", así se titulaba la obra en cuestión. Me picó la curiosidad de una forma absoluta, por lo que empecé a buscar información acerca de ella, cosas como a qué se debía su fama. En mi búsqueda encontré adjetivos tan polarizados que la definían como "extraña", "lenta", "confusa", "terrorífica", "aburrida", "enigmática" e incluso decía poseer reminiscencias de "La parada de los monstruos" de Tod Browning; pero la definición que me impulsó a su visionado fue "una fantasía macabra, retorcida, y oscura", con esto ya me tenían ganado. Sea pues y, tras este apartado introductorio, pongámonos con la crítica.
Tras mi experiencia propia, puedo decir que lamento en demasía la cancelación tan prematura de una serie que prometía tanto y su posterior condenación a ser llamada como una "serie maldita", destinada al olvido del mundo televisivo. ¿Cuál es la razón que llevó a la HBO a cancelar tal ambicioso proyecto? Fue el progresivo descenso de las cotas de audiencia, cuyos espectadores la veían demasiado "lenta e intrincada". Haciendo una breve digresión, también podríamos decir (o acusar) que "Twin Peaks" es una serie demasiado "surrealista y compleja para su total entendimiento"... Pero no, esta obra en cambio si triunfó, ¿por qué? Porque, a pesar de su extraño y singular desarrollo, los espectadores tenían claro cual era el objetivo de la serie desde el (brillante) capítulo piloto : descubrir al asesino de Laura Palmer. En "Carnivàle" el creador Daniel Knauf, desde el minuto uno, se abstiene de cogernos de la mano y enseñarnos el camino, todo ello para que nosotros solitos y con nuestra buena cabeza vayamos situando las piezas que se nos dan: dos historias en paralelo cuyos protagonistas son un predicador lleno de buenas intenciones (y no tan buenas) y un joven curandero que es recogido por un macabro y extravagante circo ambulante. En medio de estos protagonistas, se desarrolla una historia mucho más grande: la batalla entre el bien y el mal... Si, han oído bien, y alguno se preguntará "¿pero, cómo se las ingenian para confluir tales acontecimientos?" Ahí reside lo maravilloso de esta serie: como, personaje tras personaje e historia tras historia, al final se nos deja claro quienes son los buenos y quienes son los malos, todo ello contado de tal forma que también confluya con la realidad de la época en la se ambienta (1930, aproximadamente), es decir, que la ficción se fusione con la realidad para que el resultado sea a una escala aún mayor.
Es incompresible la falta de respeto y consideración que se le otorgó a una idea tan original y atrevida. Con este tipo de actos se muestra la falta de interés que los espectadores tienen hacia productos distintos y totalmente revolucionarios, pues no les quepa la menor duda que la altura y grandeza que podría haber alcanzado "Carnivàle" habrían sido exorbitantes. Esta falta de interés es provocada por el lamentable nivel que muchos productos televisivos nos ha ofrecido durante una gran cantidad de años. Por favor, no tomen esto como una afrenta personal, más bien tómenlo como una reclamación, ya que cuando un servidor ve como series del calibre de "Spartacus" (cuyo nivel de violencia y sexo gratuito sobrepasan el límite del mal gusto) o, sin ir mas lejos, cualquier serie actual de Disney Channel (atrás han quedado aquellas míticas series con la que todos crecimos) triunfan y obtiene grandes audiencias cuando la mayoría de sus premisas son absurdas, mal ejecutadas y, sobre todo, simples. Mi opinión es que los espectadores se merecen algo mejor (que lo está habiendo, y mucho) que las basurillas que vemos en el 86% de nuestras cadenas de televisión. En fin, una lastima que tras dos impresionantes temporadas "Carnivàle" fuese cancelada debido a que los bajos indices de audiencia no fuesen compatibles con los grandes gastos de presupuesto (se calculan unos 2 millones de dolares por capítulo).
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| Fotograma de "Carnivàle" |
Es incompresible la falta de respeto y consideración que se le otorgó a una idea tan original y atrevida. Con este tipo de actos se muestra la falta de interés que los espectadores tienen hacia productos distintos y totalmente revolucionarios, pues no les quepa la menor duda que la altura y grandeza que podría haber alcanzado "Carnivàle" habrían sido exorbitantes. Esta falta de interés es provocada por el lamentable nivel que muchos productos televisivos nos ha ofrecido durante una gran cantidad de años. Por favor, no tomen esto como una afrenta personal, más bien tómenlo como una reclamación, ya que cuando un servidor ve como series del calibre de "Spartacus" (cuyo nivel de violencia y sexo gratuito sobrepasan el límite del mal gusto) o, sin ir mas lejos, cualquier serie actual de Disney Channel (atrás han quedado aquellas míticas series con la que todos crecimos) triunfan y obtiene grandes audiencias cuando la mayoría de sus premisas son absurdas, mal ejecutadas y, sobre todo, simples. Mi opinión es que los espectadores se merecen algo mejor (que lo está habiendo, y mucho) que las basurillas que vemos en el 86% de nuestras cadenas de televisión. En fin, una lastima que tras dos impresionantes temporadas "Carnivàle" fuese cancelada debido a que los bajos indices de audiencia no fuesen compatibles con los grandes gastos de presupuesto (se calculan unos 2 millones de dolares por capítulo).
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| Michael J. Anderson y Nick Stahl en un fotograma de la serie |
En lo referente a las interpretaciones, existen dos que sobresalen por encima del resto, me refiero a las de Clancy Brown y Michael J. Anderson. Empezando por el primero, Clancy Brown es alma de esta serie y es que, el ya mítico actor conocido por papeles tan memorables como el de El Kurgan en "Los inmortales", Byron Hadley en "Cadena perpetua" e incluso presta su voz al Sr. Cangrejo en la serie "Bob esponja", nos ofrece momentos que sin duda nos encogerá el corazón en mas de una ocasión, y es que esa pedazo de voz acongoja a cualquiera. Brown ha sido siempre uno de los mejores ejemplos de como un gran actor no triunfa como debería, debido a la elección errónea de algunos de sus proyectos, y es que es una autentica lastima que eso ocurra con el gran potencial que Clancy Brown derrocha interpretando a personajes malvados, crueles y descarnados, pero con un alma única. Todo un prodigio de interpretación.
Michael J. Anderson desprende una naturalidad casi familiar en una interpretación que en ciertos momentos (sobre todo en la segunda temporada) provoca alguna que otra lágrima.
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| Clancy Brown ejerciendo de predicador. A su derecha Ralph Waite |
Un apartado aparte merece Tim DeKay que nos regala uno de los momentos más preciosos e inolvidables de la televisión (para saber cual es tendrán que ver la serie)
Clea Duvall resulta en ciertos momentos seca, pero el giro que se le da en la segunda temporada resulta tan efectivo que además de otorgarle menos protagonismo, los momentos en lo que aparece dan como beneficio una interpretación más convincente.
Conclusión: una obra maestra llena de matices e interpretaciones que no dejará indiferente a nadie, con esos toques tan crueles y depravados a los que la HBO nos tiene acostumbrado. La idea original de Knauf (creador de la serie) era la de ampliar la serie a cuatro temporadas donde habrían más personajes y lineas temporales. Sin embargo solo tenemos dos temporadas de las cuatro, por lo que la obra está incompleta, o mejor dicho, mutilada.
[ATENCIÓN SPOILER: si alguno quiere saber el increible final de la serie, aquí les dejo un enlace con todos los detalles]




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